HISTORIA DE LA ÓPERA EN VENECIA

LA ÓPERA EN LOS PALACIOS

En la época barroca, los palacios siempre fueron lugares de la música, parte integrante de las fiestas y de las grandes recepciones. En aquellas ocasiones, se combinaban las cantatas y las serenatas alegóricas con las representaciones de óperas en música a pesar de su carácter celebrativo: el mismo Monteverdi escribió la célebre Combattimento di Tancredi e Clorinda que fue representada en 1624 en el palacio Mocenigo. Seis años más tarde, el mismo palacio acogió Proserpina rapita también de Monteverdi con el libreto escrito por Giulio Strozzi. Las representaciones de las obras líricas en los palacios estaban reservadas a un público elegido, limitado a los amigos de la familia noble que había organizado el evento.

NACE EL PRIMER TEATRO MUSICAL PÚBLICO

En 1636, acontece un hecho extraordinario destinado a cambiar la historia de la ópera en Venecia: la familia Tron obtiene el permiso del Consejo de los Diez para reconstruir el teatro S. Cassiano (quemado por un incendio). El permiso no era para destinarlo a las comedias, sino para el teatro musical.

Se reconstruyó el teatro en menos de un año y en 1637 se inauguró: por primera vez en la historia del melodrama nació un teatro musical público de pago.

El éxito fue tal que muy pronto se edificaron 16 teatros más y a lo largo del siglo sucesivo Venecia tuvo la envidiable primacía europea como Ciudad de la Ópera por excelencia.

Entre la apertura del teatro S. Cassiano y la apertura del último teatro de siglo el S. Giovanni Grisostomo en 1678, en Venecia se representaron más de 150 óperas.

Entre los compositores más importantes que pasaron por Venecia se recuerdan Monteverdi, Francesco Cavalli y Crespi, que tuvieron la virtud de inaugurar una fórmula de ópera lírica y que otros compositores perfeccionaron más adelante, cuyas unidades estructurales ponían en equilibrio el aporte del libretista y del compositor. En el siglo XVII en Venecia, se manifiesta además la aria da capo que consolida la relación dinámica entre el público y los cantantes y emerge la figura de la prima donna.

EL JOVEN ROSSINI EN EL TEATRO S. MOISÈ

El Teatro S. Moisè fue uno de los primeros teatros en donde se representaron las óperas. Es un teatro pequeño pero muy elegante que dio lugar a temporadas de gran calidad musical. Se representaron allí óperas de Cavalli, Vivaldi, Albinoni, Galuppi y Rossini.

El joven Gioacchino Rossini debutó en el mismo teatro a los 18 años con El contrato de matrimonio y después del triunfo fue largamente aplaudido por El engaño afortunado; La escalera de seda; La ocasión hace al ladrón y El señor Bruschino. El teatro S. Moisè se cerró y se vendió en 1818.

Aunque el rey emperador Napoleón hubiera honrado Venecia con su presencia, su llegada no habría distraído el público de Rossini” (Stendhal, Vita di Rossini)

EL TEATRO LA FENICE

En el siglo XVIII, Venecia tenía siete teatros de ópera y el más importante en 1773 era el S. Benedetto que fue destruido en un incendio. La disputa judicial que surgió después de la reconstrucción, entre la familia Venier (propietaria del terreno) y la sociedad propietaria del teatro llevó a esta última, después de haber perdido el juicio, a construir un nuevo teatro aún más lujoso: el teatro La Fenice.

El nuevo teatro se inauguró en 1790 y hasta 1836 fue el lugar donde se representaron los estrenos de muchas obras maestras entre las cuales Tancredi y la Semiramide de Rossini, Capuletos y Montescos y Beatriz de Tenda de Bellini, Belisario, Pia de’ Tolomei y María de Rudenz de Donizetti.

El más importante teatro véneto fue destruido en un incendio en 1836.

La reconstrucción del teatro La Fenice aportó numerosas modificaciones a la estructura del teatro y lo hizo aún más elegante y bello, el teatro sigue así con su inigualable camino como uno de los máximos teatros italianos y europeos.

El teatro La Fenice contribuyó a formar parte de la historia del melodrama acogiendo, después del teatro La Scala, el mayor número de óperas verdianas.

El teatro sufrió a lo largo del siglo XX numerosas intervenciones de restauración y en 1987 fue nuevamente reconstruido luego de un incendio devastador.

No obstante, durante este siglo también se representaron varios estrenos absolutos de increíble importancia entre los cuales El progreso del libertino de Ígor Fiódorovich Stravinski, Ángel de fuego de Serguéi Prokófiev, La vuelta de tuerca de Benjamin Britten, Intolleranza 1960 de Luigi Nono.

LAS ÓPERAS DE GIUSEPPE VERDI EN VENECIA

Giuseppe Verdi escribió cinco óperas comisionadas por el teatro La Fenice: Ernani, Attila, Rigoletto, La traviata e Simón Boccanegra.

Ernani, con su libreta escrita por el veneciano Francesco Maria se estrenó el 10 marzo de 1844 y si bien sufrió pesadas censuras por parte de la policía austríaca tuvo igualmente éxito.

Attila, puesta en escena el 17 de marzo de 1846, generó un enorme entusiasmo en los venecianos ya que hablaba del nacimiento de la ciudad de Venecia: “Tuvo mucho éxito el estreno, y creó fanatismo en la segunda representación” (G. Verdi).

Rigoletto, representado el 11 de marzo de 1851, fue un verdadero triunfo para Giuseppe Verdi que fue consagrado por la prensa como un genio.

El estreno de La traviata, en cambio, fue un fracaso clamoroso probablemente por causa de los intérpretes que no estaban a la altura y por la falta de decoro del libreto. La ópera, inspirada en Las damas de las camelias de Dumas hijo, fue representada el 6 de marzo de 1853: “La traviata ayer a la noche, un fracaso. La culpa es mía o de los cantantes. ¡El tiempo juzgará!” (G. Verdi)

El año sucesivo la misma ópera tuvo un gran éxito.

El último estreno veneciano de Verdi fue Simón Boccanegra, puesta en escena en La Fenice en marzo de 1857, como La traviata no tuvo éxito en su primera representación “fracasé casi como con La traviata” (G. Verdi) mas en la segunda representación los aplausos se triplicaron, lo que así tributó el gran éxito.

Patrizia Di Paolo

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